Hay cocinas que en una foto se ven perfectas: estantes despejados, pocos objetos y cada detalle en armonía. Pero después aparece la vida real. El paquete que usamos todas las mañanas queda sobre la mesada, el frasco vuelve al estante y las cosas que guardamos en un cajón terminan otra vez a la vista.

“No es falta de voluntad. Tampoco significa que el espacio esté mal pensado. Muchas veces, simplemente estamos intentando sostener una cocina que no acompaña nuestra manera de usarla” nos explica Julieta Lovera, arquitecta e interiorista. Ella acompaña a personas que quieren transformar sus hogares en espacios lindos, funcionales y acogedores, teniendo en cuenta sus usos y rutinas reales. 

Se nos ocurrió consultarle como simplificar y organizar manteniendo una estética cuidada y nos lo explicó a partir de una experiencia muy concreta en su propia casa. Cuando se mudó, imaginó sus estantes abiertos como esos que solemos guardar de inspiración: lindos, livianos y armónicos. En el día a día, sin embargo, se fueron llenando de paquetes, cajas y frascos de distintos tamaños y colores.

“El problema no era que esos objetos estuvieran a la vista. El verdadero problema era el ruido visual que generaban”.

Una casa linda también tiene que ser fácil de vivir

La primera idea de Juli había sido simple: guardar todo en un cajón. Pero esa solución no duró porque no respetaba el uso cotidiano. Lo que se utiliza varias veces al día vuelve naturalmente al lugar más cómodo y accesible.

En vez de luchar contra ese hábito, decidió partir de él. 

Este cambio de mirada es clave para crear espacios que podamos disfrutar de verdad. Un ambiente armónico no debería obligarnos a hacer un esfuerzo constante para que se vea bien. La estética funciona cuando acompaña la rutina, no cuando compite con ella.

Antes de cambiar un espacio, conviene preguntarse:

  • ¿Qué objetos usamos todos los días?

  • ¿Dónde los dejamos de manera natural?

  • ¿Qué cosas necesitamos tener cerca?

  • ¿Qué es lo que realmente nos molesta de lo que vemos?

Las respuestas permiten encontrar una solución más realista que simplemente esconder todo.

Qué es el ruido visual y por qué influye en cómo sentimos un ambiente

Juli nos explica que el ruido visual aparece cuando se acumulan demasiados estímulos en un mismo lugar: envases con diferentes colores, etiquetas, tamaños, materiales y formas que compiten entre sí.

Aunque el espacio esté limpio, esa variedad puede hacer que se perciba desordenado o cargado. Y cuando es un ambiente que usamos todos los días, como la cocina, esa sensación también influye en cómo lo habitamos.

Reducir el ruido visual no significa vaciar los estantes ni buscar una casa impecable. Significa ordenar lo que vemos para que la mirada pueda descansar y el ambiente se sienta más sereno.

Cómo lograr estantes más armónicos sin perder funcionalidad

1. Observá la rutina antes de reorganizar

Durante algunos días, prestá atención a qué queda siempre afuera. Esos son los objetos que deberían estar siempre a mano.

2. Elegí qué vale la pena dejar a la vista

No todo necesita ocupar un estante abierto. Reservá ese espacio para lo que usás con frecuencia y buscá otro lugar para productos de uso ocasional, repuestos o envases grandes.

3. Unificá los recipientes

Pasar alimentos o productos de sus paquetes originales a frascos de una misma línea ayuda a disminuir la cantidad de colores, formas y etiquetas visibles. El resultado se percibe más limpio sin cambiar la ubicación de esas cosas que necesitás tener a mano.

4. Priorizá recipientes cómodos y de buena calidad

No alcanza con que un objeto sea lindo. Si cuesta abrirlo, no conserva bien el contenido o no se adapta al uso diario, pronto deja de ser una solución. Elegí piezas funcionales, resistentes y fáciles de manipular.

5. Dejá espacio entre los objetos

No es necesario completar cada centímetro disponible. Un poco de aire entre los elementos permite identificarlos rápido y ayuda a que el conjunto se vea más liviano.

6. Buscá coherencia, no perfección

Los recipientes no tienen que ser todos idénticos. Podés combinar tamaños y formas si comparten algún criterio: el material, el color de las tapas o una línea visual simple.

Busca tú cocina perfecta

Como siempre decimos, no existe la casa perfecta, existe la casa que es perfecta para la quien la habita. Las cocinas que vemos en las fotos de Pinterest retratan instantes, no días, semanas ni vida cotidiana. 

Tener una cocina que amemos depende también de que mantenerla como queremos no sea un trabajo imposible.

Agradecemos a Julieta y sus consejos para crear rincones posibles y hermosos. Podés conocer más de su mirada en Instagram y escucharla en Spotify.